Fausto: Primero te interrogaré acerca del infierno. Dime, ¿ dónde queda el lugar que los hombres llaman infierno?
Mefistófeles: Debajo del cielo.
Fausto: Si, pero ¿en qué lugar?
Mefistófeles: En las entrañas de estos elementos. Donde somos torturados y permaneceremos siempre. El infierno no tiene límites, ni queda circunscrito a un sólo lugar, porque el infierno es aquí donde estamos y aquí donde es el infierno tenemos que permanecer...
Fausto: Si, pero ¿en qué lugar?
Mefistófeles: En las entrañas de estos elementos. Donde somos torturados y permaneceremos siempre. El infierno no tiene límites, ni queda circunscrito a un sólo lugar, porque el infierno es aquí donde estamos y aquí donde es el infierno tenemos que permanecer...